Lección de vida: una conferencia que deja huella

Hay historias que merecen la pena ser contadas. Una de ellas es la que iba a contar María de Villota en Sevilla, en octubre de 2013, en un Congreso al que nunca llegó a acudir. Otra es la que nació precisamente de esa ausencia, de ese legado, de los deberes que dejó María.

 

Cuenta Alfonso Jiménez, director general de la Fundación Deporte Joven, que cuando se reunió con Emilio de Villota, padre de la piloto fallecida, para poner en marcha el Legado María de Villota no tenía muy claro qué podía hacer. Extender su recuerdo, claro, difundir sus valores, por supuesto, pero ni la más remota idea de cómo hacerlo.

 

Hasta que cayeron en la cuenta de qué lo último que había hecho en vida María de Villota era preparar una conferencia. ¿Por qué no retomarlo allí, exactamente en el mismo punto que ella lo dejó?

 

Así nació Lección de Vida, un ciclo de conferencias que, cinco años después, ha visitado ya más de 100 colegios y empresas, ha congregado a más de 10.000 personas y ha recogido fondos para 8.000 sesiones de fisioterapia y alimentos por encima de los 100.000 kilos. Todo sin nombrar lo más importante, la profunda reflexión que produce entre los asistentes.

 

Asistir a una charla de Lección de Vida es sumergirte en un carrussel de emociones. No es exagerado decir que al menos la mitad del auditorio derrama alguna lágrima en algún momento de la charla. Ni tampoco que la práctica totalidad del mismo acaba con una gran sonrisa.

 

Porque la de María de Villota es una historia triste, sí, pero protagonizada por una gran sonrisa. Y toda una lección de vida.

 

La charla alterna testimonios directos de las personas que más la conocieron con videos como el inolvidable Informe Robinson dedicado a la piloto, imágenes de su labor social con los niños de la Fundación Ana Carolina Díez Mahou o intervenciones de consagrados deportistas como Rafa Nadal o Pedro Martínez de la Rosa.

 

Todo ello sin que decaiga el ritmo ni un momento, ni sobre todo el sentimiento. Al fin y al cabo es su padre, Emilio de Villota, quien narra la historia y no reprime la emoción. Y es que eso es, a fin de cuentas, lo que hace diferente esta conferencia de tantas otras que se recitan todos los días a lo largo y ancho del planeta. Que está explicada desde el sentimiento.

 

Pequeños esbozos del pensamiento de una luchadora excepcional, que no solo llegó a ser piloto de Fórmula 1 en un mundo gestionado por hombres, sino que supo recuperarse de la decepción de dejar de serlo a tiempo de darnos a todos, sin perder su sonrisa, una lección de vida. 

 

Si te interesa escuchar esta conferencia, escríbenos un mail a conferencialecciondevida@hotmail.com. Colegios, empresas, universidades, asociaciones o colectivos, estaremos encantados de atenderte. Dura poco más de una hora, pero su huella, esperamos, quedará por mucho más tiempo.

 

 

 

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